Para tratarte había que tener un humor particular, el de la alegría y la paciencia, y sobre todo estar dispuesto a escuchar las cosas sin maquillaje, así, tal como son… porque tú eras así… sincera hasta el punto de chocar con los demás y al que no le gustara que se fuera a otro lado, alegre hasta el punto de ver el mundo de otro color y el que lo viera distinto andaba en las sombras. Las horas contigo jamás fueron aburridas, monótonas o comunes, muy por el contrario, eran de gritar, saltar, bailar y disfrutar porque todo en ti estaba cargado de pasión, intensidad y energía.Aunque fue poco el tiempo que disfruté de ti, ese tiempo fue por demás profundo y agradezco que el destino te pusiera en mi camino para prestarme tus oídos atentos al escucharme interminables horas, tus ojos dispuestos a leer mis incontables escritos y poemas, tu mano pronta a levantarme y animarme a seguir adelante, tu abrazo sincero al recibirme siempre con una calidez especial, tus mensajes porque sí a cualquier hora del día o la noche y las incontables discusiones filosóficas que compartimos sin fin… e incluso las peleas sin sentido por alguna tontería.
Hasta pronto amiga, se que mientras esperamos estar juntas otra vez sabrás pasártelo de lo mejor, poniendo a los ángeles a bailar, a reír y a disfrutar, pero por favor, no pelees con ellos.Siempre te llevaré en mis recuerdos, siempre, pues quien pisa fuerte deja huellas y tú siempre pisaste con carácter. Te prometo intentar no llorar, aunque se que sabrás comprender mis lágrimas…
(16.12.1957 – 30.08.2009)
Silvana
Entre muchas conversaciones con personas maravillosas que comparten mis experiencias recientes he llegado a liberar un poco uno de los defectos más grandes que he encontrado en mí misma y que me ha costado liberar: El orgullo. Pues sí, aún cuando no lo parezca, es algo que me ha limitado en algunos momentos de mi vida y me ha hecho dejar pasar algunas oportunidades, y al final, me he dado cuenta que en realidad no sirve para nada.
Creo en ti,
Paseo cósmico
Hoy mi querida amiga Debbie respondió a uno de mis 
He aprendido que nadie es perfecto hasta que te enamoras.
Hoy decidiste marcharte, por voluntad propia, al lugar donde seguramente encontrarás aquello que hace tanto buscabas en vano a tu alrededor y que aún en tu fe infinita no lograbas hallar. Quisiera no sentir la necesidad de preguntarme la razón de tu tristeza y por más que lo comprenda en lo más profundo de mi alma, quisiera que alguien me dijera ¿por qué? Por qué marcharte así, cuando aún quedaban risas y lágrimas por compartir, caminos que andar, éxitos que celebrar y tantos nietos por conocer...




















