viernes 20 de noviembre de 2009

Amar siendo amado

Y aquí tenemos la pregunta: ¿Qué es mejor: amar o ser amado? Pues bien, el amor espiritual es siempre recíproco.
Esto quiere decir que si realmente amas a alguien, no por su cuerpo, sino por el alma que contiene, la otra persona también te amará de la misma manera. Es un concepto difícil y exige una gran dosis de concentración y altruismo. Primero, la concentración es necesaria porque vivimos en un mundo donde el cuerpo y la materia en general son más valorados que el alma, y muchas veces no se acepta o comprende tal afirmación. Luego, el altruismo, porque la otra persona no estará obligatoriamente con el individuo que la ama, y esto es lo más difícil de aceptar. Así, cuando se logra tal estado de concetración y altruismo, el resultado es una suave sensación de plenitud, sin esclavitudes y sin el sentimiento de soledad, que tanto acompaña a las personas en ciertos momentos de su vida, e indica un alto grado de espiritualidad.
Por lo tanto, lo mejor es amar desde el espítritu, siendo así amado de la misma manera.

lunes 9 de noviembre de 2009

160


Amanece…
Y cuelga el sol así
en el mar de este cielo
dentro de mí.

Despierta…
Vago al querer vivir
acumulando los días
donde quiero existir.

Anochece…
Y la luna brilla al fin
en el oscuro silencio
que guardas allí.

Dormida…
Siento que estás aquí
a mi lado respiras
y no se de ti.

viernes 6 de noviembre de 2009

El camino del olvido

Un día al alba, cálida de colores verdosos y bruma húmeda del rocío, salí con mi bolsa al hombro, escuchando los pájaros de la mañana trinar por el sendero. Me puse mi mejor sonrisa, esa que me pinto cada día al despertar, para maquillar mi rostro de forma sencilla y sincera. Salí sin razones ni rumbo fijo a botar los desechos de mi bolsa, cargada con el peso que contiene, buscando el camino del olvido.
Caminando sin parar de la mano de la vida, llegué a ese abismo, profundo y sereno como la noche, silencioso y oscuro como el espacio, y me senté al borde a contemplar el vacío. Allí botaría todo, los insultos y peleas que sin sentido comenzaron un día para no acabar jamás, las decepciones y sinsabores que se encuentran en las esquinas, la ingratitud y el desamor de las personas que me he cruzado, los incontables dolores de cabeza, los golpes en los dedos por descuido, los amigos que nunca fueron amigos de verdad, las lágrimas que no se pueden contar, las mentiras que me dijeron…
Sin embargo, después de horas de limpieza, mi bolsa estaba pesada, muy pesada, pues no puedo botar las risas y alegrías que la han ido llenado de felicidad, las sorpresas inesperadas de una llamada a media noche, la gratitud de un niño o el amor de un perro al compartir juegos, el dolor de vientre que cada mes me recuerda que un día seré madre, los amigos que sin importar el tiempo o la distancia están junto a mí, los abrazos de mi abuela, la sinceridad de muchas horas conversando en silencio…
Un día al atardecer, coloreado de carmín y naranja, volví con mi bolsa al hombro, cargada de mis recuerdos, del amor y la alegría. Conservé mi mejor sonrisa, esa que me mantiene con esperanza, esa que me regaló alguien el día que lo conocí, poniendo luz a mis ojos tristes. Volví del camino del olvido sin haber botado aquello que más pesa, las cosas que le dan sentido a mi vida; entre todas ellas, tú…

Te amo, y creo en ti.