miércoles 16 de septiembre de 2009

Quiero ser


Quiero ser en tu vida, algo más que un instante,
algo más que una sombra y algo más que un afán.
Quiero ser en ti mismo una huella imborrable
y un recuerdo constante y una sola verdad.

Palpitar en tus rezos con temor a abandono
ser en todo y por todo complemento de ti.
Una sed infinita de caricias y besos,
pero no una costumbre de estar cerca de mí.

Quiero ser en tu vida, una pena de ausencia,
un dolor de distancia y una eterna amistad.
Algo más que una imagen y algo más que el ensueño
que venciendo caminos llega, pasa y se va…

Ser el llanto en tus ojos y en tus labios la risa,
ser el fin y el principio, la tiniebla y la luz
y la tierra y el cielo… y la vida y la muerte.
Ser igual que en mi vida has venido a ser tú…

Autor: No se han encontrado fuentes conocidas.

lunes 7 de septiembre de 2009

De Bécquer XII

A veces me pregunto acerca de la manera en que quienes escribimos logramos plasmar tanto sentir a través de simples palabras hiladas en un orden, en una pocas líneas, algo que otros simplemente no podrían lograr... Aún así, nada se compara al genio de ciertos poetas y muchos quienes alcanzamos a amarrar una palabra con la otra para hacer poesía, no logramos llegar a dicha genialidad aunque nuestro sentir sea tan parecido.

RIMA XLIII

Dejé la luz a un lado y en el borde
de la revuelta cama me senté,
mudo, sombrío, la pupila inmóvil
clavada en la pared.

¿Qué tiempo estuve así? No sé: al dejarme
la embriaguez horrible de dolor,
expiraba la luz y en mis balcones
reía el sol.

Ni sé tampoco en tan terribles horas
en qué pensaba o que pasó por mí;
solo recuerdo que lloré y maldije,
y que en aquella noche envejecí.


Fuente: Rimas y Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer. http://www.xtec.es/~jcosta/

viernes 4 de septiembre de 2009

Un amigo que se va

Escribí esto hace un par de años y hoy lo publico nuevamente por circunstancias tristes, pero que van de la mano con la vida... A Cayita, Gioconda, Silvana, a todos aquellos que han tranformado su forma y continúan su camino eterno.

Pocas veces en mi vida me ha tocado perder a un amigo. Tú, amigo, que ya cumpliste tu misión en esta vida que te tocó vivir y que ya aprendiste las lecciones que te correspondía aprender. Y, estas pocas veces, no he sentido dolor. ¿Por qué? Simplemente porque creo que, aunque ya no vuelva a verte en un tiempo, indefinido para mi, te ha tocado marcharte a un lugar mejor, a cumplir otra misión y a aprender otras cosas.
Más allá de eso, creo que estar triste por tu ausencia no es lo mejor para tí, porque impido tu partida hacia el mundo de la luz eterna y te ato a cosas que ya no te pertenecen. Por el contrario, pienso que por encima del egoísmo de querer tenerte junto a mí, debo sentirme tranquila de saber que, esté donde estés, estarás feliz, pleno, tranquilo y en contacto con aquellas almas que guían el camino de los que nos quedamos aquí.
No niego que una pérdida así me entristece. Pero esa tristeza será pasajera, por que en mi memoria guardaré los recuerdos de lo que fuiste cuando estuviste junto a mi, y en mi alma prevalecerá la convicción de que un día, desconocido para mi, estarás allí con tus brazos abiertos en el momento que me sea designado para caminar hacia ese mundo de luz que abre las puertas de la eternidad.

Donde estés, recibe mi amor eterno.