martes 28 de abril de 2009

miércoles 22 de abril de 2009

Día mundial de la tierra

El año pasado, en la celebración del día mundial del medio ambiente, publiqué este video que había visto en Animal Planet un par de años atrás... No he encontrado hasta ahora ninguno que exprese mejor lo que deberíamos dar a nuestro planeta a cambio de todas las maravillas que nos otorga cada día. Por eso, en conmemoración de éste, lo vuelvo a publicar...

No es una cosa... Tiene vida...

Hace mucho tiempo,
antes de nacer el primer ser humano,
antes que el primer árbol buscara la luz del sol
su vida comenzó.

Respira y crece.

Su sangre correo por sus venas,
expresa lo que siente
y puede sentir dolor.

Nos puede alimentar al estar hambrientos,
nos puede sanar al estar enfermos,
tiene el poder de regalarnos energía
y también el poder de hacernos sonreír.

No es la cosa ... es la tierra
y hay una razón para llamarla: Madre.

Docenas de especies desaparecen de la tierra cada día
Para siempre ... pero hay esperanza

Con tu ayuda las ballenas han empezado a retornar,
el águila blanca ya no está en peligro de extinción
y un millón de acres de selva tropical han sido protegidos para siempre.

Tenemos sólo un planeta ... tenemos sólo una oportunidad.

Nuestra Madre necesita de nosotros ... hagamos algo...

Tienes el poder.




domingo 19 de abril de 2009

Amo

Con sensatez y ternura,
con pasión y locura,
en las horas y los siglos,
tanto si estás como si no,
si vienes o te vas...
Te amo.

martes 14 de abril de 2009

Y te dejaré ir

Mi querido Douglas ha escrito una nota que me ha hecho pensar en muchas personas que conozco actualmente que viven una situación parecida y no logran darse cuenta de lo que les ocurre o bien se niegan a ver lo que para los demás es evidente. Algunos dicen que ya no pueden más, pero continúan aferrándose a una situación que les agota emocionalmente, otros dicen amar cuando es obvio que no están satisfechos o felices... Alguna vez yo misma tuve que soltar y dejar ir personas o situaciones que ya no me daban más por lo cual luchar o crecer, y si bien es cierto que nadie puede vivir las experiencias de los demás o decirles que hacer, compartir esta reflexión me parece compartir una sabiduría hermosa y real.

“Soñamos que vivimos un amor eterno y un día nos despertamos frente a una realidad: Ya no nos aman...¿Porqué? Amar también implica correr ese riesgo y cuando se ama en verdad se sufre y cómo nos cuesta soltar aquello que amamos...
Dejar ir, soltar...esa es la clave y no es fácil porque duele... Seguir llorando aquello que no tengo me impide disfrutar de lo que tengo ahora.
Aprender a enfrentarse con el tema de la pérdida es aceptar vivir el duelo, saber que aquello que era es aquello que era y que ya no es más o por lo menos ya no es lo mismo que era. De hecho nunca es lo mismo. Cuando yo me doy cuenta de que algo ha muerto, de que algo está terminado, ese es un buen momento para soltar. Cuando ya no sirve, cuando ya no cumple, cuando ya no es, es tiempo de soltar. Lo que seguro no voy a hacer, si te amo de verdad, es querer retenerte. Lo que seguro no voy a hacer es tratar de engancharte, si es verdad que te amo.
¿Te amo, o amo la comodidad de que estés al lado mío? ¿estoy relacionado contigo, individuo, persona? , o ¿estoy relacionado con mi idea de que ya te encontré y no quiero salir a buscar más a nadie? No te atrapo, no te agarro, no te aferro, no te aprisiono. Y no te dejo ir porque no me importes, te dejo ir porque me importas.
Sí, hay miles de parejas que antes de encontrarse debieron separarse, y otras que se separaron y nunca se volvieron a encontrar y hay miles más que no se separaron nunca y vivieron estropeándose la vida para siempre. Hay toda la serie de variaciones que se te ocurran. Basta que uno de los dos sienta que se terminó, que ya no quiere más, que no tiene emoción, que se acabó el deseo, basta que uno sostenga que agotó todos los recursos, basta eso para saber que no hay mucho qué rescatar.
Si hay deseo, si se quieren, si se aman, si a cada uno le importa el otro, si creen que hay algo que se pueda hacer, aunque no sepan qué, los problemas se pueden resolver, mejor dicho, se puede intentar. Pero si para alguno de los dos verdadera y definitivamente se terminó, se terminó para ambos y ya no hay nada más para hacer.
Entonces habrá que decirle al que ama: "Aunque sé lo valioso que eres o has sido para mí, ya lo nuestro no funciona.”
¿Y ahora? Quedará el vacío. El dolor del despegue. Seguramente duela, pero te puedo garantizar que no te vas a morir. Si no te aferras no te vas a morir. Si no pretendes retener no te vas a morir. Salvo, que creas que te vas a morir. A mi me parece que la vivencia normal de una pérdida tiene que ver justamente con animarse a vivir los duelos, con permitirse padecer el dolor como parte del camino. Y digo dolor y no el sufrimiento, porque sufrir es resignarse a quedarse apegado a aquello que nos causa pena, sin comprender que todo llego a su fin.
Quiero poder abrir la mano y soltar lo que hoy ya no está, lo que hoy ya no sirve, lo que hoy no es para mí, lo que hoy no me pertenece. No quiero retenerte, no quiero que te quedes conmigo porque yo no te dejo ir. No quiero que hagas nada para quedarte más allá de lo que quieras. Mientras yo deje la puerta abierta voy a saber que estás acá porque te quieres quedar, porque si te quisieras ir ya te habrías ido..."


Fuente: Douglas Morales

domingo 12 de abril de 2009

Un Minuto

Un minuto sirve para sonreír, sonreír para el otro, para tí y para la vida.
Un minuto sirve para ver el camino, admirar una flor, sentir el perfume de la flor, sentir el césped mojado, percibir la transparencia del agua.
Se requiere apenas de un minuto para evaluar la inmensidad del infinito, aunque sin poder entenderlo.
Un minuto apenas para escuchar el canto de los pájaros.
Un minuto sirve para oír el silencio, o comenzar una canción.
Es en un minuto en que uno dice el "sí" o el "no" que cambiará toda su vida.
Un minuto para un apretón de mano y conquistar un nuevo amigo.
Un minuto para sentir la responsabilidad pesar en los hombros, la tristeza de la derrota, la amargura de la incertidumbre, el hielo de la soledad, la ansiedad de la espera, la marca de la decepción, la alegría de la victoria.
En un minuto se puede amar, buscar, compartir, perdonar, esperar, crear, vencer y ser.
En un simple minuto se puede salvar una vida.
Tan sólo un minuto para incentivar a alguien o desanimarlo. Un minuto para comenzar la reconstrucción de un hogar o de una vida.
Basta un minuto de atención para hacer feliz a un hijo, un padre, un amigo, un alumno, un profesor, un semejante.
Solo un minuto para entender que la eternidad está hecha de minutos.
De todos los minutos bien vividos.
Un minuto... Cuántas veces los dejamos pasar sin darnos cuenta... pero tambien cuántas veces traemos a nuestras vidas los recuerdos de los minutos vividos llenos de felicidad, de alegría y tambien de tristezas.
Decimos "un minuto" y nos parece nada.
Pero cómo se aprecia ese minuto al levantar la mano y saludar a un amigo que se va para siempre, cómo se valora ese minuto que hace que lleguemos tarde a nuestros trabajos, cómo se espera ese minuto que nos lleva a reunirnos con los que amamos, cómo nos llena de emoción ese minuto en que nos entregan a nuestro hijo al nacer, y cómo también deseamos que la vida le otorgue más minutos a quien la muerte separará físicamente de nosotros y no veremos más.
Un minuto... parece increíble... parece tan poquito y sin embargo puede dejar una huella tan profunda en nuestra vida.
Lo importante es no vivir la vida porque sí, dejando pasar el tiempo.
Alguien alguna vez dijo: "Vive cada minuto como si fuera el último".
Si todos recordáramos esa frase a diario aprenderíamos a vivir la vida intensamente.
Aprenderíamos a no posponer las emociones más lindas de la vida pensando que "si no es hoy será mañana".
Tu tiempo es ahora... el futuro es incierto... Vive cada minuto intensamente... La vida es Hoy...
Que el reloj de tu vida marque cada minuto al compás de los latidos de tu corazón.
Y cuando al fin, quieras saber quién soy, pregúntale al río que murmura, al pájaro que canta, a la estrellas que titilan.
YO SOY LA DINÁMICA DE LA VIDA, Y LA ARMONÍA DE LA NATURALEZA: ME LLAMO AMOR.

Fuente: María Julia La Fuente.

jueves 9 de abril de 2009

Sabes


Para un amigo,
para Dios o
sólo para ti...

Sabes…
que me gustas,
que te quiero,

más allá de eso…

…sabes...

tal vez ya nunca
lo vuelva a decir
pero al final…

…sabes…

lo que siento por ti...

sábado 4 de abril de 2009

Dije no se

Hace unas noches alguien me preguntó por qué tengo este sentimiento... mi respuesta fue sincera y clara: “No sé”, simplemente porque no lo se... Este amor y enamoramiento, pasión y emoción, no son cosas que puedan ser explicadas con razones o estructuras... este sentimiento está en mí como respirar, parpadear o tragar saliva... Sin embargo, con algo de lo que he aprendido en mi vida y aquello que guía mi aprendizaje, puedo darle forma.
El corazón del ser humano es como una música escrita, contiene una melodía hermosa que se encuentra dormida esperando el momento apropiado para ser interpretada, cantada y danzada. Sólo a través del amor llega el momento de sonar y a través del amor la música comienza a tomar vida, se despierta y deja de ser un potencial para convertirse en una realidad. Este amor es un profundo deseo de ser uno con el otro, un profundo deseo de integrar en una unidad el tú y el yo. Sin embargo, el ego se ha convertido en una barrera entre tú y el otro, entre tú y el todo, entre tú y el amor. Pero este amor es un deseo de nutrición, es enraizarse en la existencia, no tiene ningún propósito, y tampoco tiene ningún fin. Sólo tiene una inmensa significación: una gran alegría y un éxtasis en sí mismo, pero estos no son propósitos o fines.
Dicen que siempre hay una cierta locura en el amor porque éste no tiene razón alguna. Cuando preguntas por qué te amo sólo puedo decir: “No sé.” Todo lo que sé es que amarte es experimentar el espacio más hermoso dentro de mí y de allí reflejarlo en ti. Y este espacio no es mental, no puede ser explicado ni comprendido, sólo puede ser dado y aceptado. Es como un capullo de rosa con una gota de rocío sobre sí brillando como una perla que con la primera brisa de la mañana y al sol, está bailando.
Este amor llegó de improviso y no como una consecuencia de algún esfuerzo de parte de alguien, sino como un regalo de la naturaleza. Sin embargo, si en el momento que llegó me hubiese preocupado porque algún día, de pronto, pudiera terminar, no podría haberlo aceptado. Por eso, si tienes algo que te proporciona alegría, paz, éxtasis, lo mejor es compartirlo. Y recuerda que cuando compartes hay un motivo: Con sólo compartir estarás tremendamente satisfecho, porque en el compartir mismo está la satisfacción, no hay ninguna meta y no está orientado hacia ningún fin.
Yo te amo y no puedo evitarlo; no es cuestión de que pueda o deba amarte o no, yo simplemente te amo, y si no estuvieses aquí, esta casa estaría llena de mi amor por ti y no habría ninguna diferencia. Los árboles todavía recibirían mi amor, los pájaros también, e incluso si todos los árboles y los pájaros desaparecieran, eso no haría ninguna diferencia porque este amor seguiría fluyendo. Aún así, este amor es como una flor muy frágil que tiene que ser protegida, reforzada y regada para fortalecerse desde dentro de sí misma. Amar es algo natural, tal como respirar, y cuando se ama a alguien, no se puede exigir porque sino desde el principio mismo estarás cerrando las puertas. No se puede tener ninguna expectativa, de manera que si algo aparece en tu camino, sólo se puede sentir gratitud y si nada viene, no es necesario que venga, no lo necesitas, no puedes mantener esa expectativa.
Cuando el amor se convierte en algo natural y carente de egoísmo tiene una tremenda belleza y posee algo que está muy por encima de la mal llamada humanidad porque tiene algo de divino que jamás podrá ser explicado. Y eso es lo que siento... por tí...

Inspirado en: Osho, "Vida, Amor, Risa." y esos ojos de luz.

miércoles 1 de abril de 2009

El árbol

Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales. Todo era alegría en el jardín; y todos ellos estaban muy satisfechos y felices, excepto por un solo árbol, profundamente triste.

El pobre tenía un problema: no daba frutos. "No sé quién soy," se lamentaba.

- "Lo que te falta es concentración,"- le decía el manzano,- "si realmente lo intentas, podrás tener deliciosas manzanas. ¿Ves que fácil es?"

- "No lo escuches,"- exigía el rosal.- "Es más sencillo tener rosas y ¿Ves que bellas son?"

Desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían, pero como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:

- "No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Es tu enfoque lo que te hace sufrir. No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tu mismo. Conócete a ti mismo como eres. Y para lograr esto, escucha tu voz interior." Y dicho esto, el búho se fue.

- "¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? ¿Conocerme...? " Se preguntaba el árbol desesperado, y se puso a meditar esos conceptos.

Finalmente, de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y pudo escuchar su voz interior diciéndole:

"Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros y belleza al paisaje. Eso es quién eres. ¡Sé lo que eres!" Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces todo el jardín fue completamente feliz, cada quien celebrándose a sí mismo.